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Erin Pizzey, champion of women's rights, says
radical feminist plans to let victims of domestic abuse get away
with murder are an affront to morality
Erin Pizzey, campeona de los derechos de las mujeres, dice que
los planes del feminismo radical de dejar a victimas del
maltrato domestico, escaparse del homicidio, es una afrenta a la
moralidad
By
Erin Pizzey Julio 2008
Harriet Harman recientemente hizo un sombrío intento con
auto-despreciativo humor. En respuesta a una pregunta de la
Cámara de los Comunes sobre sus ambiciones de liderazgo, dijo
que posiblemente no podría convertirse en Primer Ministro
porque, si lo hiciera, entonces los aeropuertos de la nación se
llenarían de hombres intentando huir del país.
La broma causó cierto desconcertó en lugar de risas, en parte
por su inoportunidad cómica, pero lo que es más importante,
porque no hay nada gracioso en su agresiva agenda feminista, que
trata a hombres como ciudadanos de segunda clase o una amenaza
para la sociedad.
Harman puede intentar mostrar una disimulada sonrisa jugando con
su reputación como luchadora de primera línea de los derechos de
las mujeres. Pero en realidad, los hombres harían bien en
estremecerse, si ella fuera a tomar las riendas del poder.
A lo largo de su carrera política la Sra. Harman ha promovido la
extremista causa feminista.
Recientemente introdujo una escandalosamente mal llamada “Ley de
Igualdad”, que en realidad proponía dar sanción legal a la
abierta discriminación contra los hombres en la entrada al
trabajo.
El plan fue preparado como un intento de combatir los prejuicios
contra las mujeres en el puesto de trabajo, pero en realidad
construyó un aceptable sesgo contra los hombres.
Ahora llega una maniobra aun más siniestra. Ayer, Ms Harman –
quién perversamente, actúa como Primer Ministro durante las
vacaciones veraniegas de Gordon Brown – comenzó nuevas
propuestas que pueden conducir a un cambio en la ley, en los
casos de asesinato que impliquen violencia domestica.
Como ella reveló, se ha embarcado en un proceso de consulta para
decidir si a las víctimas de violencia domestica que maten a su
parejas, debería de permitírseles pretextar provocación si
afirman estar viviendo con miedo a futuros ataques.
Ahora, la defensa de provocación sólo puede ser usada cuando un
individuo mata durante una repentina pérdida de autocontrol –
durante una pelea, por ejemplo.
Sin embargo, según el esquema de la Sra. Harman, el asesinato a
sangre fría podría ser tolerado por primera vez bajo la ley
británica, con tal de que el asesino pueda convencer a un
tribunal de que ella sintió durante largo tiempo miedo de su
pareja.
En este momento, yo he sido toda mi vida una defensora de los
derechos de las mujeres. En 1971, fundé el primer refugio en el
país, que permitió la creación de una red nacional que ofrecía
refugio para las victimas de violencia domestica.
Y mediante esa experiencia, así como mi propia educación a manos
de progenitores abusadores, sé lo terrible que puede ser el
problema de la violencia domestica.
Pero es precisamente por mi deseo de proteger lo vulnerable, por
lo que estoy tan opuesta al absurdo nuevo plan de la Sra.
Harman, que no solo es una afrenta a la moralidad básica de
nuestra sociedad, sino también una misandrica y ridículamente
unilateral respuesta simplista y peligrosa, a este asunto.
Verdaderamente, como con muchas otras de sus incursiones en la
legislación política, está mas llevada por la ideología
feminista que por la compasión.
Efectivamente, lo que la Sra. Harman y el ‘lobby ultra
feminista” quiere es una licencia a las mujeres para matar.
Durante miles de años, uno de los pilares de la civilización
Judeo-Cristiana ha sido el mandamiento ético, “No matarás”
Pero ahora, el moderno feminismo radical, piensa que este
edificio moral puede ser derribado y reemplazado con un nuevo
perverso código moral, que opina que las mujeres pueden cometer
homicidio, con tal de que su sentido del victimismo sea
suficientemente poderoso.
Si este plan es promulgado, ya no tendremos absoluta justicia en
este país. En lugar de eso, nuestros tribunales tendrán que usar
una cuidadosamente calibrada medida de la propia queja de las
mujeres, contra la que juzgar el más oscuro de todos los
crímenes.
Sólo en la distorsionada mentalidad feminista radical, se
debería de proteger al vulnerable, degradando nuestro
aborrecimiento moral al asesinato.
En vez de reducir la violencia, las propuestas de Harriet Harman
podrían convertirse en una carta constitucional para el caos
domestico, según las mujeres vengativas crean que pueden matar a
las parejas que llegan a odiar, inventando incidentes de abuso o
exagerando temor a la agresión.
' Es el colmo que Gracias a Ms Harman, los feministas como
Bindel puedan influenciar la política pública '
Que esta grotesca propuesta sea, incluso considerada por el
gobierno, sólo muestra hasta dónde, el una vez honorable
Movimiento de Liberación Femenina, ha sido secuestrado por
feministas extremas, que está mas interesado en oprimir a los
hombres, que en la igualdad auténtica.
Se cuenta que una de las fuerzas motrices en pos de estas
propuestas es ‘Julie Bindel’, del grupo de presión De Extrema
Izquierda ‘Justicia para las Mujeres.’
La Señora Bindel exhibió su falta de equilibrio en un artículo
reciente en el periódico Guardian, titulado ' Por qué odio a los
hombres '.
Una de sus frases dice: ‘Diré alto y con orgullo, sí, hoy odio a
los hombres y los odiaré mañana y el día siguiente.’
Sin duda en su mundo misandrico, matar a los hombres es una
forma de homicidio justificable. Pero es el colmo que gracias a
Ms Harman, las feministas como Bindel puedan influenciar en la
política pública.
El disparate de la posición de Harman, es la pretensión de que
en una relación violenta las mujeres no tienen otra alternativa
que matar a sus parejas.
Podría haber sido cierto hace medio siglo, cuándo no había
refugios, ni los tribunales ni los policías trataban seriamente
la violencia domestica. Pero hoy no es el caso, no al menos,
gracias a los esfuerzos de mujeres luchadoras como yo misma, que
han luchado para cambiar las cosas.
La violencia domestica es ahora tomada en serio por todas las
instituciones estatales, y cada fuerza política tiene su equipo
de violencia domestica. Una mujer que teme abuso, no tiene que
sufrir a solas. Ella puede descolgar el teléfono, y la policía y
el programa de asistencia social responderán.
Las propuestas también han sido inducidas por la creencia
feminista de que los hombres con frecuencia se escapan de su
violencia por la justicia, simplemente denunciando que fueron
intimidados por sus parejas, o que fueron provocados porque su
pareja estaba teniendo cualquier aventura sentimental.
Esto es un mito. Las investigaciones del Ministerio del Interior
(Home Office) muestra que el 5 por ciento de los hombres son
absueltos en casos de violencia domestica. Mientras que el 22
por ciento de las mujeres se libran.
Otro mito es que la violencia domestica es casi exclusivamente
perpetrada por hombres en contra de mujeres. De nuevo, esto es
un disparate.
Ciertos estudios sobre delitos demuestran que mientras una de
cada cuatro mujeres sufren de abuso, uno de cada seis hombres
también lo sufren.
Nunca olvidaré a una mujer, que estaba en mi refugio,
diciéndome, en tono escalofriante, ' los cuchillos son una gran
niveladora'.
Esa es la realidad de la violencia domestica. Está mucho menos
bien definida de lo que las ideologías pretenden, con su neta
división entre mujeres víctimas y hombres opresores.
La verdad es que mucha de la violencia tiene lugar en sórdidas y
tortuosas relaciones que implican drogas y alcohol, donde ambos
protagonistas son culpables de agresión física y verbal.
En el refugio que abrí en 1971, por ejemplo, de las primeras 100
mujeres que entraron, 62 admitieron que ellas también habían
perpetrado violencia contra sus parejas.
La ley de Harman, si se promulga, será una receta para la
injusticia, no una manera de proteger los derechos de las
mujeres. Es vital que debiésemos mantener la ley tal y como está
y no permitir nunca que nuestro sistema legal sea arrastrado a
la ruina por el dogma amoral del feminismo.
Traducido del Original “Radical feminist plans to let victims of
domestic abuse get away with murder”. Erin Pizzey ©, con permiso
expreso, por C. L. para www.Maltrato.eu
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