La violencia doméstica no es una cuestión de sexo

Erin Pizzey

 
HISTORIA
En 1971 yo abrí el primer refugio del mundo para victimas de la violencia domestica. Estaba trabajando en un pequeño proyecto de comunidad en Chiswick, un suburbio de Londres, cuando una mujer entró y me enseño sus arañazos. La lleve a casa esa noche y desde entonces mujeres con sus hijos aparecían por la puerta. Mi pequeño centro comunitario se convirtió en el primer refugio del mundo para victimas de la violencia domestica.

Debido a que yo era consciente desde el principio, de que la violencia domestica no era una cuestión de sexo,   abrí un refugio para hombres en el Norte de Londres, que cerró por falta de apoyo y financiación. Era consciente de que de las primeras cien mujeres que entraron en el refugio, sesenta y dos eran tan violentas o en algunos casos mas violentas que los hombres que habían dejado atrás. Escribí mis averiguaciones en “Estudio Comparativo de las Mujeres Maltratadas y las Mujeres Proclives a la Violencia” todavía sin publicar. Creo que la violencia en las relaciones interpersonales, es un patrón de comportamiento aprendido en la temprana infancia. Algunos chicos que son expuestos a la violencia de manos de sus cuidadores primarios, generalmente madres y padres, interiorizan el comportamiento abusivo y luego utilizan la violencia y el abuso como una estrategia de supervivencia.


En el refugio, me encontré con que estaba enfrentando dos problemas diferentes: En efecto, algunas mujeres  “eran victimas inocentes de sus parejas violentas: necesitaban refugio, confort y consejo legal muy con rapidez, incluso si volvían con el compañero violento en algunas ocasiones, ellas escapaban del abuso y volvían a crear un nuevo estilo de vida no violento.

Otras mujeres eran victimas de su propia violencia, la mayoría de ellas habían experimentado violencia y abuso en la infancia. Tenían una historia de relaciones violentas y a menudo antecedentes criminales. Necesitaban no solamente consejo legal y refugio, sino también consejo profesional para ayudarlas a llegar a terminar con sus propios antecedentes abusivos, para que no continuasen volviendo a las relaciones violentas y abusivas, o reemplazaran casi inmediatamente al compañero violento con otro, condenando así a sus hijos a años de abuso.

Las mujeres que no son violentas en si mismas encuentran extremadamente difícil compartir acomodo con las mujeres que son no solamente abusadoras sino también violentas con sus propios hijos. Tan rápido como abrí otros refugios y analicé a las mujeres violentas y a sus hijos, opte por coger a estas mujeres proclives a la violencia y cree una gran comunidad terapéutica que viera como ayudar a las victimas que eran violentas por si mismas. Hice un acuerdo mutuo con esos refugios para llevar a las mujeres que no tenían necesidad de nuestra comunidad terapéutica. Teníamos algunos proyectos importantes, pero el más valioso fue nuestra segunda fase de casas donde las mujeres podían moverse, en grupos de cinco mujeres con sus hijos, y compartir  unas con otras el tiempo hasta que fueran realojadas. El grupo de ayuda y hermandad en las casas, ayudó a las mujeres muy vulnerables y a sus hijos, a encontrar sus raíces. Una vez que fueron alojadas dentro de una cierta área, la segunda fase de alojamiento estuvo siempre allí para ofrecerles ayuda y el Centro principal de crisis tenia  incluso la puerta abierta. Si una mujer se encontraba en dificultades o en una relación violenta ella siempre era bienvenida a la casa madre de Chiswisk.
  
MI DISCUSIÓN CON EL MOVIMIENTO FEMINISTA

En 1969 ví la primera manifestación de los colectivos feministas en Inglaterra. Al mismo tiempo que yo abría mi refugio, el movimiento feminista estaba buscando financiación y una causa justa. Ellas redefinieron los idearios Marxistas y declararon que eran los HOMBRES,  (los patriarcas) no el Capitalismo, los que mantenían las ventajas del poder sobre las mujeres y sobre grupos minoritarios (el proletariado), todos los hombres eran ahora el enemigo. La vida familiar era un lugar peligroso para las mujeres y los niños, porque los hombres utilizaban la violencia física y emocional para mantener sus ventajas de poder y las mujeres solamente reaccionaban violentamente en defensa propia.

Harriet Harman, Anne Coote y Patricia Hewill expresaron sus creencias en un Escrito de Política Social llamado “El modo ‘familiar’, no puede por tanto asumirse, que los hombres están ligados a ser un atractivo para la vida familiar, o que la presencia de padres en las familias es necesariamente un medio para la armonía y cohesión”. Estos sentimientos animaron al  movimiento feminista radical a demandar que, todos los hombres y niños fueran violadores y maltratadores en potencia.

Anna Coote y Beatrix Campbell en su libro ‘Dulce  Libertad’ creen  que ellas (feministas) ven  la violencia domestica como una expresión del poder que los hombres ejercen sobre las mujeres, en una sociedad donde la dependencia femenina fue construida dentro de la estructura de la vida diaria. De su propia amplia experiencia de trabajo en los refugios, ellas concluyen que la esposa maltratada no era la practica de unos pocos desviados, sino algo que podía emerger en el curso ‘normal ‘de las relaciones matrimoniales, y ‘para limitar cualquier refugio o ayuda a las mujeres y los hijos’. A los hombres no se les permite trabajar o visitar los refugios y a ningún hombre se le permite sentarse en ningún Comité de los refugios afiliados a la Federación Nacional de Ayuda a Mujeres. Aquellos refugios que no cumplen con la ideología feminista reconocida por la Federación, se les niega la afiliación. Muchos de los niños varones encerrados en sus refugios, superan los doce años. 

A mediados de los años 1990 por primera vez, el Estudio Británico del Delito (British Crime Survey) y el Ministerio del Interior registraron las victimas masculinas de la violencia domestica. Lentamente se hizo evidente que los estudios académicos de todo el mundo estaban empezando a refutar los hallazgos que las agencias feministas habían mantenido como acallados, sobre el movimiento mundial de refugios. Lentamente a mi me empezaron a pedir que hablara en varios foros, sobre la Violencia Domestica y grupos de hombres que hablara sobre el hecho de que la violencia domestica no era y no ha sido nunca una cuestión de sexo. Un gigantesco plan propagandístico ha sido perpetrado y se han producido insostenibles estadísticas para alimentar una desastrosa y dañina política ideológica que ahora es una industria de un billón de dólares en todo el mundo, que discrimina contra muchos padres y hombres inocentes.

EL PRESENTE
Recientemente me han enviado un articulo de Donal Dutton: ‘Agresión y comportamiento violento volumen 10, tema 6. En este articulo Don Dutton revisa un comprensible lista de artículos sobre el tema de la violencia domestica

Ya que yo creo que, la violencia interpersonal es un patrón de comportamiento aprendido en la infancia precoz, encuentro que los argumentos de si los hombres atacan primero a las mujeres o las mujeres a los hombres, es irrelevante. Ambos sexos son lesionados cuando se exponen a la violencia y cualquier sexo puede convertirse en victima o en agresor. Mucha de la violencia puede ser consensuada, en otras palabras, ambos compañeros son violentos creyendo cada uno que el otro es el agresor. Dutton dice que los estudios sugieren que este quemado argumento sobre el sexo, no está demostrado empíricamente, porque el comportamiento de ambos compañeros contribuye al riesgo de abuso clínicamente significativo en la pareja, y ambas partes deben de ser tratadas.

En su conclusión Dutton dice: “Al mismo tiempo, uno tiene que preguntarse si las feministas están mas interesadas en disminuir la violencia dentro de una población o en promocionar una ideología política. Si ellas están interesadas en disminuir la violencia, debería de disminuirse en todos los miembros de una población y por los medios más efectivos y útiles posibles. Esto significaría una acercamiento tratamiento/intervención”. Esta era la aproximación que se practicaba en el refugio de Chidwisk, donde hace treinta años yo me di cuenta de que para algunos niños nacidos en violentas y a veces abusivas familias, a menos que se adoptara un método terapéutico, muchos de estos niños crecerían para repetir los patrones de sus progenitores.

La tragedia para mi, es que yo tuve una visión de que la gente que estaba infectada por una crianza disfuncional y violenta, podía encontrar un lugar que les ofreciera la oportunidad para aprender a vivir en paz y armonía. Este sueño fue destruido junto con todos mis proyectos y evidencias. El movimiento feminista refuto resolutivamente cualquier argumento en el que las mujeres pudieran tener responsabilidad en su elección de relaciones. La imagen de mujeres como victimas, como indefensas e infantiles dependientes de los brutales hombres a la largo del mundo, ha dañado las relaciones entre los sexos. La idea de que la familia es un peligro para las mujeres y los niños, ha destrozado mucho de nuestros tradicionales conceptos sobre el matrimonio. La feminización de la familia y de la sociedad Occidental ha causado que los hombres se conviertan en unos parias y en una fuente de ridículo a los ojos de sus hijos.

W.H. Auden (1907-1973) en su poema, "Otro tiempo", escribió:

"And the public know
What all schoolchildren learn,
Those do whom evil is done,
Do evil in return”

"Y el mundo entero sabe
Lo que todos los escolares aprenden
Aquellos que han sufrido maldades
Harán sufrir a otros."

 

(© maltrato.eu. traducido con permiso expreso) © Erin Pizzzey.


 

   
 

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